Balance del 13M
es un análisis de las elecciones para el Parlamento de la Comunidad Autónoma Vasca celebradas el 13 de mayo de 2001, elaborado por el miembro de la RED VASCA ROJA Iñaki Gil de San Vicente.
Existen momentos en la vida de los pueblos oprimidos en los que se concentran en muy poco tiempo muchos años de historia. Pueden ser momentos que abarcan meses o semanas e incluso días cuando se trata de someter a las urnas determinadas opciones políticas. Pero, aun siendo momentos cortos, sólo se pueden comprender si se encuadran en los largos años anteriores. Esto es una obviedad, y lo es tanto que se olvida frecuentemente, sobre todo cuando los resultados electorales nos sorprenden y desorientan por alguna razón no prevista. Estas palabras que estoy diciendo pueden parece a más de uno como la preparación de una letanía de excusas y de justificaciones, mas es sólo una apariencia y todos debiéramos saber que existe una enorme distancia entre lo aparente y lo real, sobre todo cuando lo real es complejo y contradictorio y lo aparente es simple y formal.
Insisto en esa obviedad porque es la que nos va a permitir comprender, en primer lugar, a qué es debido que bajo las duras agresiones de todo tipo que venimos padeciendo, y en contra suya, hayamos sabido y podido mantener el núcleo duro y esencial, definitorio y característico de la izquierda abertzale en el plano electoral --repito, en el plano electoral-- formado por esos más de 140.000 votantes que contra viento y marea han mantenido su consciente ilusión y su voluntad militante; también esa obviedad nos va a permitir comprender porqué hemos perdido algo más de 20.000 votos, nunca más de 30.000, que sí nos habían votado en momentos difíciles y tensos y, por último, no hace falta que diga que sin ningún esfuerzo nos explica también que se hayan alejado electoralmente esos cerca de 60.000 votantes que ya habían comenzado a romper sus relaciones con la izquierda abertzale desde invierno de 1999, por poner una fecha aceptable sin mayores precisiones.
Es más, tener en cuenta los años anteriores no sólo nos permite comprender estas tres cuestiones, sobre todo la primera, sino algo más decisivo para un proceso de liberación nacional como el nuestro. Me refiero al hecho de que, como dijo alguien al que no voy a citar porque no está de moda y sí criminalizado por el pensamiento oficial, el pasado día 13 de Mayo fue sólo un paso atrás en un proceso de dos pasos adelante. Y no es optimismo voluntarista el mío sino la directa conclusión del análisis de los años anteriores que la izquierda abertzale supo hacer en su tiempo. Conviene recordar ahora que fuimos los únicos que advertimos y que estudiamos los procesos de fondo, en el subsuelo de los movimientos populares y sociales, de las clases trabajadoras y de la sociedad vasca en su conjunto, que empezaban a recuperarse de sus baches y de los efectos de los cambios socioeconómicos. Esta tendencia al alza ha continuado con sus altibajos y con sus ritmos diferentes según los casos, y una de sus expresiones más llamativas, que nos ha sorprendido a todos, también a nosotros, ha sido la impresionante marea de movilización vasca contra la contraofensiva española.